top of page

El profesorado y el desarrollo curricular: tres estilos de hacer escuela

  • 4 dic 2015
  • 5 Min. de lectura

Una vez leído y analizado el artículo de Felipe Trillo Alonso que trata acerca de los tres estilos educativos que pueden adoptar los docentes en la escuela, quisiera señalar lo diferentes que son entre ellos, siendo el estilo técnico el que más se aleja de los otros dos, ya que el práctico y el crítico guardan entre sí algunas similitudes.

Bajo mi punto de vista, el estilo técnico es el menos recomendable como docente, ya que se trata simplemente de adoptar un papel pasivo, de hacer lo que le exigen y demandan, sin plantearse por qué se hace tal cosa o de qué modo se podría realizar mejor, siendo así, que se trata del modelo más sencillo de llevar a la práctica. Pienso que los maestros y maestras que desarrollan este estilo, son personas sin iniciativa, que no les afecta si lo hacen bien o mal, que no tienen vocación por la docencia, no les importa su trabajo ni tienen en consideración a sus alumnos ni lo que sería mejor para ellos. Son profesores que, además, no abogan por el cambio ni la innovación, no están comprometidos con la escuela ni con los niños y niñas con los que conviven diariamente en el aula, porque, si fuera así, ellos mismos tratarían de hacer lo posible para desarrollar su rol como docente de otro modo más beneficioso no solo para los niños, sino también para ellos mismos.

Para finalizar con la valoración del estilo técnico, creo que ya es cada vez menos frecuente en las aulas, y que hoy en día se da únicamente en los docentes con más antigüedad, que no están dispuestos a cambiar la forma en la que han trabajado toda su vida, mientras que el resto de profesionales de la educación están apostando por otros estilos más adecuados para toda la sociedad.

Los docentes que desarrollan un estilo práctico están más comprometidos con su labor, son conscientes de que van a influir en el currículo, por lo que lo toman como guía, no como algo que hay que seguir a rajatabla. También saben que van a influir en sus alumnos, por lo que se comprometen y se interesan por que la enseñanza que imparten sea de calidad y cause beneficios a las personas con las que pasa tantas horas al día.

Creo que estos profesionales desarrollan de manera adecuada su labor docente, aunque no me parece correcto que la lleven de manera personal e individualista, algo que tienen en común con los docentes del estilo técnico, y que debería cambiarse, ya que tendrían que trabajar de forma conjunta con sus compañeros de profesión, porque de este modo se enriquecerían los unos de los otros. Además, los maestros son un ejemplo a seguir para los pequeños, por lo que es contradictorio tratar de enseñarles que hay que compartir, trabajar en equipo, ayudar a los demás,… cuando a ellos lo único que les interesa es lo que ellos hacen, sin considerar a sus compañeros.

Con respecto a este estilo, creo que es el más frecuente y habitual en los maestros y maestras.

En último lugar, se encuentra el estilo crítico, muy parecido al anterior, aunque con ciertos matices, ya que estos profesores son conscientes de las limitaciones existentes y hacen todo lo que está en su mano para cambiar esto, están realmente comprometidos con su labor educativa. Además, trabajan de forma colaborativa, algo realmente positivo, ya que los cambios y mejoras que desean conseguir no los puede alcanzar alguien por sí solo, si no que necesita del apoyo de todos sus compañeros de profesión y, en definitiva, de toda la comunidad.

En mi opinión, este estilo es el más aconsejable, pero el más difícil de lograr, ya que hay que involucrarse y trabajar duro para conseguirlo, algo que gran parte de los docentes no están dispuestos a hacer, ya que supone un esfuerzo para ellos, además, no es algo que se consiga de un día para otro.

Quisiera destacar, también, los estilos que he conocido gracias a mis estancias en centros educativos. En mi segundo año del Grado de Educación Infantil, realicé un mes de prácticas en un aula de cuatro años. El estilo que más se asemeja a la manera en que la profesora trabajaba, es el técnico, siendo así, que la profesora se limitaba a seguir las orientaciones y pautas que le marcaban. No hacía nada innovador con los niños y niñas, simplemente explicaba las actividades del libro para que las realizaran, pudiendo hacer ellos hasta tres y cuatro fichas diferentes seguidas, sin poder siquiera moverse de la silla. Ella me explicaba que trabajaba así porque era lo que le solicitaban, además, los niños para las vacaciones navideñas, debían tener completo una parte del cuaderno de actividades, y como quedaba poco tiempo, el alumnado debía darse prisa en realizarlas.

Es por ello, que mi primera experiencia en un colegio no fue realmente satisfactoria, dado que la maestra trabajaba de manera muy diferente a lo que había aprendido en la facultad durante el tiempo que llevaba estudiando, pero al ser la primer año, pensé que la realidad sería tal como la conocí; aunque en las siguientes prácticas, me di cuenta de que había otros maneras de trabajar más parecidas a lo aprendido durante el grado y que considero más adecuadas.

Así, en mi segundo y tercer año de prácticas en centros educativos, las maestras llevaban a cabo un estilo práctico. Ellas diseñaban sus propias propuestas, dejando más a un lado el libro, hacían actividades y juegos relacionados con los intereses personales de los niños, estando bastante comprometidas con su labor como docentes.

Además, las dos profesoras trabajaban de manera individual, si bien es cierto que en los centros en los que ellas trabajan solo hay una línea, por lo que no había otro docente de su mismo nivel para llegar a un acuerdo sobre lo que ir haciendo a lo largo del curso, tampoco hablaban con el resto del profesorado sobre lo que desarrollar en las aulas. Es más, en mi segundo año de prácticas dos maestras discutieron, siendo el motivo que una de ellas quiso conocer más a fondo la metodología empleada por mi tutora y le pidió material Montessori, la que me dijo que no le parecía apropiado, que cada una trabajara como le funcionase mejor y que no podía prestarle el material que ella utilizaba en su aula.

Para concluir, a pesar de que me gustaba el modo de trabajar de dichas profesoras, personalmente, cuando ejerza como docente, me gustaría que las decisiones fueran consensuadas entre todo el claustro, ya que cada uno puede aportar sus ideas y el proceso educativo será más enriquecedor para todas las personas que forman parte de esa comunidad educativa.

Trillo, F. (1994). El profesorado y el desarrollo curricular: tres estilos de hacer escuela. Universidad de Santiago de Compostela.

 
 
 

Comentarios


Entradas destacadas
Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square

Universidad de Cádiz

2015. Nerea Gama Luna. 

2015. Nerea Gama Luna

bottom of page